lunes, 7 de abril de 2014

El domingo, antes de que te fueras a Quillotita, estuvimos mucho rato regaloneando en mi pieza: nos abrazamos, nos reímos, investigamos y dormimos, entre otras cosas.
Ese día te contemplé como si fuera el último día que te viera, y sabes que pensé?



Pensé que hay algo entre nosotros.

Una magia... una luz... como prefieras llamarlo.

Hay algo que me hace sentir como si aún te estuviera conociendo, algo que me hace sentir mariposas murciélago mutantes y verdes en el estómago cada vez que te miro.

Ese mismo algo me hace sentir que te conozco más que nadie en este mundo (y viceversa) y me da la seguridad de saber que esto es real, que es intenso y hermoso y es por eso que es eterno.


Te amo como nunca había amado, es que estoy segura que es la primera y última vez en mi vida que sentiré algo así.... mi vida, mi cielo, mi todo.