jueves, 7 de febrero de 2013



His love rains down on me easy as the breeze




siento, aquí muy adentro mío, que pasaremos el resto de nuestras vidas juntos
porque contigo no hay miedos
no hay obligaciones
no hay presiones
ni represiones
no hay inmadurez
ni tampoco estupidez
sólo hay amor
del más puro y lindo
ese que tú y yo sabemos cuidar.

viernes, 1 de febrero de 2013

Una despedida, algo triste como la mayoría de ellas, pero tuvo un poco de dulzor también. La mayoría de la gente me miraría sorprendida -como siempre- y me preguntaría porqué, yo sólo puedo decir que es porque estoy segura que ninguna distancia ni tiempo que pase podrá separar y/o destruir esto.

Antes de tomar la micro en la Plaza de Maipú -eres el mejor por ir a dejarme hasta allá, más aún considerando que tu viaje de regreso es de más de una hora- estuve a punto de pasarte alguna pertenencia mía: mi anillo, una chapita, que se yo. Pero sabes? Qué saco de pasarte algo material o de llevarme algo tuyo si esta relación va mucho más allá de todo eso? Esto que tenemos son como lazos invisibles, lazos de kilómetros y kilómetros que nadie puede ver, pero que nosotros sí podemos sentir, experimentar y amar.


Y es que la respuesta a todas las interrogantes y las inseguridades que podamos sentir al estar lejos no las podríamos encontrar en un anillo, una chapa, una camisa o lo que sea. Sólo podemos encontrarla en este amor infinito que nos tenemos, en los recuerdos y experiencias que hemos ido creando juntos.


Sí, no te niego que me carga pensar que tendré que dormir con pijama por las siguientes dos semanas, y es que nuestras noches de desnudez y amor, donde sólo importa tenernos el uno al otro y amarnos como nunca antes hemos sido amados, supera todo lo que alguna vez he sentido (y creo que también lo que tú has sentido).

Extrañaré todos y cada uno de tus besos, de tus abrazos, de tus regaloneos, de tus tortillas de atún (parece tan lejano el día en que aún no éramos pololos y me dijiste que algún día harías una para mi), de ver That Metal Show, de nuestras ñoñezas en inglés, de escuchar John Lennon, Pink Floyd, Black Sabbath o cualquiera de esas bandas bacanes que amamos, de salir de noche y sentir que el mundo es sólo nuestro -es como eso que te dije una vez... eso de que contigo me siento invencible-.


No me queda más que agradecerte por haber creído en ésto cuando a penas llevábamos dos semanas (o algo así) y haberte venido a Santiago sin dudarlo y regalarme más de dos meses del amor más puro y de la felicidad más grande. Día a dia, mi vida, he visto y veo todo lo que haces por mi y por eso estoy tan segura de que eres mi alma gemela, el amor de mi vida: porque uno no entrega su corazón así como así, y tú me lo entregaste sin duda alguna. Y te prometo que se lo entregaste a las mejores manos, que lo tratarán con el cuidado más especial y lo amarán por el resto de la vida.


Te amo como nunca había amado, mi pequeño.