No hay influencia buena.
Toda influencia es inmoral...
Toda influencia es inmoral...
Inmoral desde un punto de vista científico.
Porque influir sobre una persona es prestarle nuestra propia alma.
No piensa ya en sus pensamientos naturales, ni arde con sus propias pasiones.
Sus virtudes dejan de ser suyas.
Sus pecados, si es que hay pecados, son de segunda mano.
Se convierte en el eco de una música ajena, en el actor de un papel que no había sido escrito para él.
El fin de la vida es el desenvolvimiento de la personalidad.
Realizar nuestra propia naturaleza cabalmente: para esto hemos venido.
Hoy los hombres se asustan de sí mismos.
Han olvidado el más alto de sus deberes, el deber que uno se debe a sí mismo.
La mejor parte de lo que llevo leído hasta ahora de El retrato de Dorian Gray
No hay comentarios:
Publicar un comentario